Cómo la economía sumergida afecta a las pequeñas y medianas constructoras

Staff on 24 noviembre, 2017

Una de las consecuencias más notables que experimenta nuestro país a raíz de la crisis económica que surgió en 2007 es el aumento de la cifra de negocios que se cobran en negro. El conjunto de operaciones económicas que se generan cada año en este formato conforma lo que se denomina economía sumergida, una realidad que provoca drásticas consecuencias en las pequeñas y medianas empresas constructoras.

No en vano, España es uno de los países de Europa en el que el volumen de negocio procedente de la economía sumergida es más alto, circunstancia que no sorprende demasiado en realidad, ya que incluso antes de la crisis ya éramos uno de los países que con tasas más elevadas de economía sumergida en la zona europea.

Para los trabajadores

Desde el punto de vista del trabajador, el trabajo sumergido genera una desprotección prácticamente total en todos los ámbitos, principalmente en el aspecto médico, laboral, económico y social. Cualquier persona que trabaje en negro no tiene capacidad para reclamar en caso de que surja algún problema, y los beneficios asociados a la cobertura de las cotizaciones a la Seguridad Social prácticamente no existen.

Para las pequeñas y medianas empresas constructoras

Aunque a priori pudiera pensarse que las consecuencias de la economía sumergida para las empresas no son tan graves como las que hemos observado con respecto a los trabajadores, nada más lejos de la realidad.

Cualquier pequeña y mediana empresa constructora que contribuya al mantenimiento o a la generación de economía sumergida en nuestro país está incurriendo en un delito de fraude, y al crecimiento de la carga fiscal del resto de negocios que sí están contribuyendo con sus impuestos.

Por ello, además del delito de fraude también podrían derivarse consecuencias legales relacionadas con la competencia desleal, lo que significaría la imposición de multas y elevadas sanciones que incluso podrían conducir al cierre de la empresa. Para una pequeña y mediana empresa constructora, asumir estas sanciones en la mayoría de los casos resulta imposible sin acudir a un concurso de acreedores, lo que ya de por sí implicaría declarar la bancarrota del negocio.

Contribuir al mantenimiento de las cargas fiscales junto con el resto de PYMEs del sector de la construcción no sólo es una obligación fiscal, también ética, ya que realizar operaciones en negro a largo plazo puede conducir al deterioro del sector de la construcción en general, y del mantenimiento de las cargas y servicios que ofrece el Estado en la actualidad.

01 comments
  1. Brevemente;
    Cobrar en negro para un trabajador es negativo para su cotización . Con los años de seguir así verá el mal que hace en su vida laboral. ( pensiones, días cotizados, curriculum laboral, etc..)

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